Arte de cómics se dispara a las alturas
George Gene Gustines/ The New York Times
A los coleccionistas de cómics les gustan los números. Saben que la primera edición de X-Men, que introdujo a los superhéroes mutantes de Marvel, fue publicada en 1963 con un precio de portada de 12 centavos. También saben que hoy una copia de esa edición, en condiciones casi impecables, vale 16 mil 500 dólares.
Y si bien el mercado de ediciones anteriores está bien establecido, ahora más y más coleccionistas están dirigiendo su atención a las portadas dibujadas a mano y las páginas interiores que conforman las historietas. Este arte original se ha vuelto la materia principal de subastas que registran precios de cinco o seis dígitos.
Es un giro sorprendente para un trabajo que en los primeros días de la industria fue considerado tan intrascendente que fue utilizado para secar tinta o café derramados, regalado a los aficionados o incluso destruido.
Con el tiempo, este arte empezó a dejar de ser desechado y en los 70 se volvió política normal devolver la portada y las páginas a los artistas, muchos de los cuales empezaron a venderlas a aficionados y coleccionistas hambrientos de ellos.
El mes pasado la portada de la edición 16 de Weird Science, de 1952, dibujada por Wally Wood, se vendió en 200 mil dólares. En febrero, una página interior en blanco y negro del número 1 de X-Men de 1963, elaborada por el reconocido Jack Kirby, se vendió en 33 mil 460 dólares.
A finales del año pasado, dos pinturas a color de Alex Ross, usadas para las portadas de una historia reciente de la Liga de la Justicia, fueron vendidas por su corredor de arte por 45 mil y 50 mil dólares. En 2005, una subasta por la portada en blanco y negro del número 11 de Batman de 1942, hecha por Fred Ray y Jerry Robinson, cerró en 195 mil 500 dólares.
Las ventas reflejan los temas que atraen a los coleccionistas: desde el amplio trabajo de Kirby, “el rey del cómic”, hasta rarezas como una de las primeras portadas de Batman y las reproducciones espléndidamente dibujadas de superhéroes clásicos hechas por el aclamado Ross.
“Comparado con los años 60 y 70, cuando estos mercados apenas empezaban, es algo impresionante”, indicó Jerry Weist, de 58 años, autor de “La guía de precios del arte del cómic”. “Los de la vieja escuela apenas podemos creerlo. Nos sentimos reivindicados cuando empezamos a ver que las portadas se vendían por seis o siete mil dólares en los 70. Ahora ha ido mucho más allá. Los precios me han dejado prácticamente fuera del campo”.
Agregó que “gran parte del dinero que se está gastando ciertamente está conectado con la generación de la posguerra y su sentido de la nostalgia”.
La nostalgia es ciertamente algo que conoce Ross, de 38 años, quien empezó a trabajar en cómics en 1994 reviviendo los primeros años del universo de Marvel a través de los ojos de un fotoperiodista. Su reputación de hacer representaciones fotorrealistas de los superhéroes se apuntaló dos años después en Kingdom Come, un cómic espléndidamente ilustrado. El proyecto impulsó los precios de su arte original de los cientos a los miles de dólares.
“Las imágenes de los personajes de DC y Marvel son las que más se venden, sin duda”, señaló Ross, que vende muchas piezas en alexrossart.com. “También son las que más disfruto ilustrar. Es lo que compradores con antecedentes similares al mío quieren. Quieren las cosas con las que crecieron”.
(Traducción: Gregorio Narváez, para El Universal)

