Anulados

Por perionotas • 22 Jul, 2008 • Sección: Alberto Burgos, Opinión

Alberto Burgos

Anulados quedaron los comicios internos del PRD para renovar su dirigencia.

Luego de cuatro meses en que sus protagonistas se enredaron en el cochinero en que se convirtieron sus elecciones, su Comisión de Garantías decidió anular el proceso y convocar a uno nuevo.

Con ello quedaron anuladas las esperanzas de Jesús Ortega y de Alejandro Encinas para dirigir, por lo pronto su partido –o lo que queda del mismo.

Pero hay otras muchas cosas que en el camino se anularon.

Se anuló, por ejemplo, su Comisión Electoral, que ante la imposibilidad de dar pie con bola ante las barbaridades cometidas por uno y otro bando, decidió mejor renunciar a su encomienda.

Se anuló la unidad de ese partido que, aunque nunca existió realmente, ahora de plano quedo escindido en dos claras corrientes: los que siguen a López Obrador hasta la ignominia, y quienes piensan que hay otras vías posibles para su organización política.

Se anuló, en el fondo, la autoridad moral del PRD –si es que alguna vez la tuvieron— para hablar de fraude en elecciones ante el resto de los partidos, pues sería como buscar pajas en ojos ajenos sin advertir las vigas en los propios.

Anulado quedó su propio líder real, Andrés Manuel, quien no tuvo más remedio que referirse a la soga en casa del ahorcado, al comparar su proceso con el fraude que a su juicio se cometió en 2006.

Anulada quedó en el escenario político nacional la izquierda, que de manera sintomática ha venido acumulando desastres en las elecciones locales de los últimos 24 meses, a excepción de la última, en Nayarit, donde a su vez se benefició de la debacle del PAN.

Anuladas quedaron las expectativas de un vasto sector de la población, el mismo que en la última elección federal apostó por una opción distinta, y ha tenido la fortuna de conocer su verdadero rostro sin que haya llegado al poder.

Anulada quedó una opción para la transformación del país, y anulada se ve la posibilidad de que la nación cuente con otras alternativas de poder, cansada de la larga dictadura del PRI y decepcionada de la vacuidad vestida de azul.

Anulada por tanto la democracia, que en sus tres sopas encuentra los mismos ingredientes: ambiciones de políticos sin escrúpulos, ausencia de programas viables y negación de un sentido de futuro.

Anulado el futuro. Anulado el presente. Anulación parece ser la consigna generalizada. Y no sólo en el PRD.

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