Crisis e Inseguridad, saldo del primer tercio de gobierno de FCH
(El Universal).- El presidente Felipe Calderón finaliza el segundo año de su mandato, bajo los escombros de la guerra contra el crimen organizado, de la onda expansiva de la crisis global, la tragedia de Juan Camilo Mouriño, el desplome del PAN y la desconfianza de una sociedad ofendida por la doble cara de narcofuncionarios al descubierto.
Como consecuencia, Calderón —político a quien “las adversidades (le) hacen la tarea de gobernar mucho más fascinante”— tiene a la vista un 2009 negro para la mayoría de los 107 millones de mexicanos. Politólogos consultados señalan que en este año hay debilidad en el Ejecutivo frente a un Congreso tan autónomo que cambia reformas estratégicas, mientras la sociedad levanta exigencias públicas con más fuerza.
El primer tercio del sexenio se ha consumido. En el siglo XX, el Ejecutivo construía, en ese lapso, la estabilidad de los cuatro años siguientes. Los especialistas perciben en esta ocasión, “un país en el caos y sin rumbo” (José Fernández Santillán); la legitimidad del gobierno, golpeada (Alberto Aziz Nassif); un escenario “de crisis de desconfianza” (José Luis Piñeyro); riesgos de que este sea “un sexenio perdido” (José Luis Calva); “por no tener mayoría en el Congreso, Calderón tiene todavía problemas para gobernar” (Jorge Chabat).
Los últimos 70 días han estremecido a México, aunque, por igual, los meses anteriores están cargados de violencia y dolor; pobreza y frustración de la gente.
La que podría llamarse la Bitácora del Miedo, inicia en la noche del ‘grito’ en Morelia, Michoacán, donde dos granadas llevan al narcoterrorismo a la plaza pública de fiesta.
El 4 de noviembre, con el fallecimiento de Juan Camilo Mouriño, el país se debate en horas de incertidumbre y se trunca el proyecto político de Calderón, que lo había designado titular de Gobernación, el 16 de enero, como parte de una migración del equipo con que conquistó el poder en 2006, que sale de Los Pinos hacia el gabinete y el CEN del PAN.
El relevo de Santiago Creel en la coordinación panista en el Senado (9 de junio), extiende la influencia presidencial sin salir del panismo, arena en la que la nueva dirigencia se desgasta en choques con el ala dura.
En seis elecciones estatales ocurre el desastre. “El PAN está paralizado. Lo insultante es que quieren seguir gobernando a base de spots, con la ingeniería de la mentira” (José Fernández Santillán).
La debacle de las urnas —sugiere reflejarse en 2009— no es aceptada por su dirigente Germán Martínez, a tono de los miembros del gabinete, para quienes en 2008 no pasa nada en sus ramos.
En las emergencias por el empleo, el hambre, la crisis financiera externa, la caída de las remesas, la voz oficial difunde éxitos, “un engaño; o más grave, un autoengaño, que es peor que la demagogia” (José Luis Calva).
“Hay una crisis alimentaria que el gobierno insiste en negar” (José Luis Piñeyro); puede causar estallidos sociales. Un cuarto de la población “sufre miedo de no tener qué comer hoy” (Calva), como lo documenta la encuesta Latinobarómetro 2008, de abril; 52% de la gente tiene esa inseguridad en algún grado.
El 27 de octubre este diario informa: “Compró narco a jefes de la SIEDO”. Detalla la Operación Limpieza que inculpa funcionarios del más alto nivel por recibir pagos de capos. Por la inseguridad que afecta al hombre de la calle, “persiste la percepción de que los problemas no se han resuelto, en particular el tema de los secuestros” (Jorge Chabat).
“Lo novedoso a dos años del gobierno de Calderón es que hay una percepción donde se ve que la seguridad empeora y las perspectivas económicas bajan y serán peores (Aziz Nassif). Esto golpea la legitimidad”. Los casos críticos de inseguridad, Martí y Vargas, que denuncian ineficacia policiaca, generan malestar.
El 10 de noviembre, Calderón designa secretario de Gobernación, a Fernando Gómez Mont, quien en dos semanas establece diálogo público con la mesa directiva de la Cámara de Diputados, sede vetada al Ejecutivo.
Es el saldo del primer tercio.
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