Fue un encuentro de dos literatos del deporte: Vicente Leñero y Juan Villoro
Por perionotas • 3 Sep, 2008 • Sección: Cultura
Fue un encuentro de dos grandes de la literatura mexicana, pero como si lo hubiera sido de dos cronistas deportivos. Uno como si viera al Real Madrid en la postrimería del campeonato europeo, otro como si estuviera al lado del “Mago Septién” en la narración de un Diablos contra Tigres en el estadio del Seguro Social.
Se habló de todas sus aventuras literarias, pero también de triunfos y fracasos. Se dijeron porque del amor a la novela y al teatro, pero también se preguntaron porque se da ese cruce entre le realidad y la ficción novelesca.
Vicente Leñero y Juan Villoro estuvieron en la Casa Refugio Citlaltépetl, en la colonia Condesa. Allí, invitados por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), disertaron a propósito de la reedición de la obra del primero “Los Perdedores”, aquella que fue editada en 1997, pero que ahora surge nuevamente de los talleres hacia las librerías y de ahí a los amantes de la buena lectura y que tiene un prólogo escrito por el segundo.
Hubo tiempo para recordar viejas historias y fue así que dijeron como se conocieron ambos literatos. Hablaron de “Los Periodistas” ese libro que dio a la editorial Mortiz un boom en la venta literaria, un éxito que el que menos lo disfrutó fue precisamente el dueño de esa casa, el señor Joaquín Mortiz, quien se quejaba constantemente de que el papel se le acabaría si no se frenaba la venta de “Los Periodistas”.
Ya no puedo seguir publicando su libro, le dijo Don Joaquín a Vicente y entonces éste estalló el colera: “Me enfurecí y le menté la madre”; por supuesto, dijo, no se volvió a publicar el libro
Pero ahora hubo otro reclamo, Juan Villoro tuvo que esperar dos años para poder editar su primer libro, porque como sabía que Mortiz vendía “como pan caliente” ‘los Periodistas’ y ese libro era de Leñero y Leñero era reconocido como uno de los grandes, pues entonces había que publicar en Mortiz, pero don Joaquín esperó a que se dejara de vender el libro que narra la historia de Excéslior y el golpe asestado por Luis Echeverría Álvarez al diario dirigido por Julio Scherer.
Juan Villoro dijo que llegó a la editorial con un borrador de “La Noche del Navegador”; le dijeron que lo publicarían; “ya pronto” pero ese pronto se tardaba y le decían “ya va a salir y pasaban dos años y no se publicaba. Pero entonces se publicó y no tuvo el éxito de “Los Periodistas” y “desde entonces entendí que siempre soy alguien después de Vicente Leñero”. Las risas, por supuesto estallaron en el maltratado salón.
Fue momento que Vicente Leñero aprovechó para traer a su memoria aquella duda que siempre le saltó con respecto a ese 8 de julio de 1976: “Cuando salimos de Excélsior, a lo mejor nos precipitamos. Se lo dije después a Julio Scherer y la duda quedó, porque nunca sabremos que hubiera pasado si permanecemos dentro. Quizá nos precipitamos por miedo, porque había sicarios por todos lados. Nos salimos y no supimos lo que hubiera sucedido, pero de algo estamos ciertos: hubiéramos recibido una golpiza”.
Hablaron de Los Perdedores y dijeron que es en ellos en quienes está lo más literario. Quienes pierden son los verdaderos protagonistas de las historias, porque entonces surgen todas las dudas, todas las observaciones de lo que pudo ser y no fue. De qué hicieron bien y qué hicieron mal. “Ese drama es lo más literario” dijo Leñero. “La derrota es un enigma y, en ese sentido, es algo muy literario”, dijo a su vez Juan Villoro. “Dar un cabezazo y salir al mundo como un perdedor, es literario”, insistió, en referencia a lo sucedido en la derrota de Francia frente a Italia en la final del Mundial de Alemania de 2006.
Explicaron cómo se selecciona el género que se utilizará en la siguiente obra y concluyeron que éste lo da la historia que se quiere contar: “Las historias que se le vienen a uno a la mente son las que nos van a marcar el género a utilizar”, dijo un Vicente Leñero que en este 2008 cumple 75 años, pero que como a muchos les sucede, pasan de largo, porque en él, no se han quedado; se ve entero.
“Los escritores deben entrarle a todos los géneros, porque a veces haces novela, en otras narrativa, en otras teatro, en otras das noticias… de todo deben saber”, dijo el escritor y periodista.
Entonces fue que tanto Vicente como Juan Villoro explicaron por qué ahora teatro, y no novela y la explicación fue clara: porque es el único género donde se ve como como reacciona el espectador; como los protagonistas reciben e interpretan el papel que les toca jugar.
Un momento que agradeció Vicente Leñero, fue cuando una mujer le dijo que en su obra “Gente Así”, la más reciente, se ve como se divierte al escribir. “No me divierto, dijo, es más, sufro al escribir, me cuesta trabajo. Escribir con suavidad es más difícil que escribir complicado y eso puede hacer que se vea como divertido y le agradezco que lo vea así, pero no, no me divierte escribir”.
Juan Villoro dijo que que se da una transición entre la tensión y el desafío. Explicó que el alimento de un escritor es lo que lee y dijo porque en ocasiones se complica lo que escribe: “Para mi no hay nada más difícil que afrontar una noche después de escribir en la tarde, porque a la mañana siguiente tengo que leerlo y corregirlo y entonces me doy cuenta de que parece que no lo escribí yo y entonces siento que estoy frente a un texto ajeno”.
Ambos coincidieron en que jamás leen un libro que escribieron después de editado: “Los errores que no detectas en los libros se van a corregir en los siguientes. De lo contrario ya no tendríamos que escribir” dijo a manera de broma Vicente Leñero y agregó “para mi los libros son como los seres humanos… imperfectos”.
La noche fue agradable, la convivencia fue mayor. El director de publicaciones de Conaculta, Fernando Fernández, prácticamente se convirtió en un espectador más, el diálogo fluido entre ambos escritores no le permitió moderar más allá de dos preguntas intermedias y cuando dio la pauta para que quienes atiborraron el auditorio hicieran las suyas y una de éstas abrió la oportunidad para que Leñero dijera que la mitad de sus libros podría no haberlos escrito, pero fueron escalones para otras más.
Juan Villoro acotó y explicó que no hay nada peor que una persona satisfecha con lo que hace, porque entonces deja de tener reflejos, deja de estar alerta y recordó lo dicho por Becker: “hay que hacer que los fracasos siempre sean mejores”.
Para cerrar esta hora y media de intercambio literario, de la jornada de “La hora del amigo. Escritores 2×1″ que organiza la Casa Refugio Citlaltépetl, Juan Villoro recordó al recién fallecido Víctor Hugo Rascón Banda, quien en su discurso de toma de posesión como presidente de la Academia Mexicana de la Lengua dijo: “Vicente Leñero es el autor más censurado de la historia literaria” y es un honor compartir con él esta mesa, concluyó el autor de “Los culpables”.
Lo mejor, es que salí con mi libro “Gente Así” firmado por Vicente Leñero, a quien antes advertí que no le pediría lo que en una de sus historias narra, cuando un sujeto de nombre Rufino compraba libros viejos, localizaba a los autores en las ferias del libro en Guadalajara, “cuando el autor le preguntaba su nombre para incluirlo en el autógrafo, él decía humildemente: ‘no, no, lo que importa es el lector universal; dedíquelo a él: al amigo entrañable, al admirador incondicional; lo que usted quiera decir, póngalo ahí con su letra, yo me sentiré profundamente agradecido’; claro, después vendía el libro a un precio mayor del que lo había adquirido… Vicente Leñero sólo sonrió y puso: “para Óscar Hernández, con mi estimación”.
Aquí un fragmento de este encuentro:
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me hubiera gustado estar ahí, realmente te quedo mucho más rica la nota por la perspectiva que le diste. Gracias por narrarla.