Homicidio doloso
Por perionotas • 1 Jul, 2008 • Sección: Alberto Burgos, OpiniónAlberto Burgos / Perionotas
A la tragedia del News Divine ha seguido una cadena precipitada de secuelas, y nuevos caídos, sacrificados no en la lógica de esclarecer los hechos o acercar la justicia, sino de recomponer la maltrecha imagen del gobierno capitalino.
Así, se ha cesado a prácticamente todos los mandos policíacos involucrados en el operativo de hace diez días, cayó el delegado en la Gustavo A. Madero –en un movimiento que fue interpretado en el sentido de salvar el puesto del Secretario de Seguridad Pública, cuyo recambio genera más ruido e implica la intervención del Presidente de la República.
Pero la decisión más aparatosa fue la de consignar a Guillermo Zayas, el jefe del operativo, por homicidio doloso, lo que implica acusarlo de actuar concientemente con la voluntad de matar a jóvenes y a sus propios elementos, lo cual es a todas luces un absurdo.
A todos queda claro que la planeación y actuación durante el operativo resultó en una espiral de torpezas difícilmente imaginable, con el desenlace trágico conocido. Pero de ahí a suponer una maquinación criminal hay una distancia demasiado grande.
Pero también es transparente el motivo de la consignación: si ésta fuese por homicidio imprudencial –en donde encuadra perfectamente el caso— el señor Zayas podría salir libre con la intervención de un buen abogado y el pago de una fianza.
Eso no lo puede permitir el gobierno del Distrito Federal, empeñado en mostrarse ajeno a los errores de sus policías, y en dar una apariencia de dureza que le salve del deterioro político, sin tener que tocar a Joel Ortega.
Por eso el dolo. No del que se acusa a Zayas, sino del que muestran sus acusadores al diseñar la estrategia para que por muchos meses no pueda pisar la calle.
Lo de menos será que dentro de un año, o tal vez más, pierdan el caso y la acusación no se sostenga. Entretanto habrán logrado que la memoria colectiva se difumine, y esperarán que cuando el ahora indiciado salga de prisión ya no cause daño a los sueños políticos de Ebrard y compañía.
Si es que sale, porque ya desde ahora los defensores del prisionero advierten de los riesgos que corre un alto mando policíaco al ser enviado a la sombra entre muchos que se la deben tener guardada.
Nadie desea que ocurra, pero es probable que con esta acusación estemos en el camino de un homicidio doloso.
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