La mafia italiana puso a prueba a ‘Los Zetas’

Por perionotas • 13 Oct, 2008 • Sección: Narcotráfico

image A través de las conversaciones telefónicas que los miembros del Reparto de Operaciones Especiales (ROS) de los Carabineros italianos lograron intervenir al clan de los Schirripa en Nueva York, las autoridades de Italia y EU se dieron cuenta de que la mafia calabresa ‘Ndrangheta —a la que pertenecen los Schiarripa— ya tenía nuevos distribuidores para pasar droga de Estados Unidos a Calabria: Los Zetas.

En una continuación de su excelente trabajo para Excelsior de este domingo, Cynthia Rodríguez, ahonda en las investigaciones que realizan las autoridades italianas en torno al trasiego de drogas a aquella nación, en la que participan de manera destacada los capos mexicanos.

Las investigaciones -dice en su edición de hoy Excelsior-  que desde la región de Reggio Calabria habían comenzado desde hace tiempo a petición de la DEA empezaron a dar pistas de con quiénes estaban empezando a tratar los Schirripa, clan originario de Calabria pero con células en Estados Unidos y Canadá desde hace más de 20 años.

La forma como los Schirripa enviaban la cocaína era por correo, mediante paquetes de cinco a diez kilos mandados desde Nueva York hacia Calabria. Mes a mes se realizaban estos envíos. La droga se compraba a células del cártel del Golfo en Estados Unidos.

“El hecho de que se enviaran paquetes de cinco o diez kilos era porque estaban en periodo de prueba con los mexicanos, porque venía algo más grande”, explican fuentes del ROS.

La semana pasada, Excélsior dio a conocer que ya se preparaba un envío de 120 kilos de cocaína desde Estados Unidos hasta Calabria en contenedores que viajarían por mar. Este embarque fue frustrado gracias al operativo conjunto entre Estados Unidos, Italia, México y Guatemala concretado el 16 y 17 de septiembre pasados.

Giulio Schirripa (actualmente detenido) era el principal encargado de negociar las entregas y los pagos con sus nuevos socios. A principios de este año, cuando las autoridades se concentraron en las investigaciones, Schirripa no pasaba por un buen momento económico.

Este hombre de 37 años y originario de Marina de Gioiosa Jonica estaba endeudado con otros grupos y había comenzado a buscar nuevos distribuidores, pues con los que contaba en el momento habían comenzado a subir sus precios.

“Así, Schirripa había decidido espaciar los envíos para cada dos meses en lugar de hacerlo mensualmente”, señala el informe de los carabineros.

El contacto que los Schirripa habían encontrado en Nueva York era Christopher Anthony Castellano, alias Chris, a quien las autoridades ya tenían identificado como representante de Javier Guerrero, miembro de una célula del cártel del Golfo.

Según señalan investigaciones oficiales en poder de este diario, fue en ese momento (entre marzo y abril del presente año), cuando los Schirripa comienzan a analizar la posibilidad de ofrecer la cantidad de 300 mil dólares a los miembros del cártel del Golfo por la primera “entrega”, es decir, diez kilogramos de cocaína, con la idea de que así pagarían algunas deudas que tenían tanto en Estados Unidos como en Italia. Si les resultaba bien el plan, entonces podrían seguir con esta complicidad y terminar con las otras.

Siempre a través de Christopher Castellano, el cártel del Golfo le propuso a Giulio Schirripa entregarle mensualmente paquetes de droga con la facilidad de que éste pagara en partes.

“Particularmente había sido propuesto a Giulio Schirripa hacerle entregas mensualmente, pagadas a plazos; un anticipo a la entrega y otras partes sucesivamente”.

El informe señala que una vez que comenzaron a adquirir la droga al grupo mexicano, no toda era de buena calidad, por lo que los Schirripa comenzaron a tener problemas para venderla en Italia. Al mismo tiempo que recibían presiones en Estados Unidos para que pagaran la droga, en Italia les reclamaban la “baja calidad” del estupefaciente.

Con el seguimiento puntual a Giulio Schirripa, las autoridades documentaron cómo su familia (en Estados Unidos e Italia) vivió bajo presión constante los últimos meses antes de la captura de 175 personas en el operativo de mediados de septiembre en cuatro países. Los últimos meses, los miembros del cártel del Golfo exigieron el pago completo por la droga entregada mediante diversas amenazas.

Del otro lado del mundo, en Calabria —al sur de Italia— los Schirripa sabían que su “prestigio” estaba en juego por la mala calidad de la droga que habían pasado.

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