La Reforma Energética ante el reto de privatizar la distribución de gasolinas

Por perionotas • 18 May, 2008 • Sección: Economía

Mientras la reforma energética se discute en el Congreso, Diputados y Senadores se desgarran las vestiduras en un debate por una supuesta privatización del sector petrolero, México está inmerso en un retraso económico que puede conducirnos al rezago en torno a la nombrada globalización, y es el único país en el mundo que mantiene al 100 por ciento el régimen de capital de participación del estado en la industria petrolera, con alguna participación privada bajo contrato realizado con la paraestatal.

El Senador panista Rubén Camarillo, asegura que no se pretende privatizar la paraestatal, sino que la iniciativa propone una reforma integral donde la participación social y privada podrán realizar actividades de transportación, almacenamiento y distribución de los productos que se obtengan de la refinación de petróleo y de petroquímicos básicos, entre otras, con transparencia para Pemex y así garantizar el futuro de la industria para las generaciones siguientes.

Sin embargo, la propuesta presentada por el Ejecutivo en materia de reforma energética, pretende otorgar concesiones y la participación a la iniciativa privada nacional y extranjera en materia de energéticos y la Constitución es muy clara en el artículo 27, que señala que es atribución exclusiva de Pemex, la distribución de los productos derivados del Petróleo.

En ello, las trasnacionales tienen los ojos puestos para entrar al mercado mexicano, el cual se presenta jugoso para sus intereses desde luego, los gigantes estadounidenses, la British Petroleum, empresa que está promoviendo las energías renovables a nivel mundial, pero que pretende instalarse en México como franquicitaria de estaciones de servicio.

No obstante, sin establecer fechas para ello, en materia de energía y petroquímica básica, el TLCAN establece derechos y obligaciones de los tres países en relación con el petróleo crudo, gas, productos refinados, petroquímicos básicos dentro de la región, a través de mecanismos que permiten su liberalización a corto y mediano plazo.

Con el propósito de eliminar diversas barreras al comercio de estos bienes, el TLCAN establece, entre otras normas, las siguientes: Ningún país puede imponer precios mínimos o máximos de importación o exportación. Cada país puede administrar sistemas de permisos de importación y exportación, siempre y cuando se manejen de conformidad con las disposiciones del TLCAN. Ningún país puede imponer impuestos, derechos y otros gravámenes a la exportación, a menos que esos impuestos, derechos o gravámenes se apliquen también al consumo interno de dichos bienes.

Asimismo, cualquier restricción a la importación o exportación se limitará a ciertas circunstancias específicas, como la conservación de los recursos naturales no renovables, el manejo de una situación de escasez o la aplicación de un plan de estabilización de precios. Las empresas estatales, los usuarios finales y los proveedores tienen el derecho de negociar contratos de suministro, con el objeto de promover el comercio transfronterizo de gas y petroquímicos básicos.

Sin embargo, y en estricto apego a las disposiciones contenidas en los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Estado mexicano se reserva la exclusividad en la propiedad de los bienes, y en las actividades e inversión en los sectores del petróleo, gas, refinación, petroquímicos básicos, energía nuclear y electricidad, por lo cual , dichas materias se excluyen del TLCAN. Por el contrario, la inversión en la petroquímica no básica se rige por las disposiciones generales del tratado, en cuyos términos se permite, por ejemplo, la adquisición, establecimiento y operación de plantas en dicha actividad.

Por lo que se refiere al comercio de gasolina y como una norma de excepción, el TLCAN establece en forma expresa que México puede restringir el otorgamiento de permisos de importación y exportación de gasolina para aviones, así como de gasolina y componentes para la elaboración de gasolinas para motores, entre otros, con el propósito de reservarse para sí el comercio exterior de dichos productos.

Por otra parte, en lo tocante a inversión, el TLCAN incorpora, como reserva de trato nacional, las restricciones establecidas por la legislación en materia de inversión extranjera, haciendo constar que sólo las personas físicas de nacionalidad mexicana y las sociedades mexicanas con clausula de exclusión de extranjeros podrán adquirir, establecer u operar gasolineras para la venta o distribución al menudeo, de gasolina Diesel, lubricantes, aditivos o aceites.

Esta restricción se encuentra claramente establecida en el artículo 6°, fracción II de la Ley de Inversión Extranjera, y su cumplimiento no puede eludirse a través de mecanismos de inversión indirecta, como pudiera ser fideicomisos, convenios de accionistas, esquemas de piramidación u otros que otorguen a la inversión foránea control o participación.

De lo anterior, se deduce que el TLCAN se ajusta a las disposiciones constitucionales en materia de energía y petroquímica básica, conservando intacto el derecho del Estado mexicano y manteniendo el dominio directo del petróleo y gas natural. De igual manera, se mantiene a salvo el derecho del Estado para detener al monopolio del comercio de petróleo crudo, refinado y petroquímica básica, entre otros productos, así como su transporte, almacenamiento, distribución y las ventas de primera mano, no permitiéndose la participación de la inversión extranjera, por limitada que sea, en el establecimiento y operación de gasolineras.

Por otro lado, México ha pasado de ser un país productor y exportador, a ser importador de gasolinas principalmente de los Estados Unidos y la India entre otros, según se desprende de los últimos datos de la paraestatal, de lo que se despega la necesidad de reunificar y fortalecer a Pemex en el área de investigación y desarrollo, así como crear nuevas refinerías y ductos que satisfagan las necesidades internas del país, asegura el Senador Juan Bueno Torio, miembro del grupo Parlamentario del PAN de la LX legislatura y quien fuera director del Pemex Refinación en el sexenio pasado.

En el ámbito interno, el centro de la problemática de la distribución de estos productos se da al utilizar un contrato de compra-venta, a pesar del mandato constitucional, mediante el cual se transmite la propiedad de los derivados del petróleo a los distribuidores genéricos, a los franquicitarios y a los conocidos como distribuidores “A”, que son los que exclusivamente se dedican a entregar el producto a las estaciones de servicio, otorgándoles el dominio absoluto de uso y destino del producto, lo que ha traído como consecuencia una gran corrupción y el creciente mercado negro en perjuicio de la paraestatal y por ende para todos los mexicanos, señala José Antonio Beltrán Mata en su libro “Crónica de los Intereses Negros del Petróleo”.

En el mundo entero la industria petrolera está siendo objeto de una continua reestructuración con resultados en el cambio de tecnologías, la organización y la financiación, por lo tanto, Pemex no puede quedar exenta de cambios y modificaciones que son evidentes debe realizar para integrarse al mercado internacional en forma más activa, ya que de estar ubicada en el sexto lugar mundial, en el presente ocupa el onceavo lugar.

En el presente, Petróleos Mexicanos se encuentra ante el reto de una nueva etapa en la industria debido al incremento de los precios internacionales del crudo, la industria petrolera mexicana podría estar en una etapa histórica, ya que muchos presidentes del pasado hubiesen dado saltos de gusto ante la situación actual que vive el sector a nivel mundial, de grandes logros y resultados, la situación actual es y debe ser un reto al patriotismo de los mexicanos y al sentimiento de la responsabilidad que tienen los dirigentes e integrantes del Congreso.

Ante la crisis que vive actualmente la paraestatal, la reforma energética es urgente para equilibrar las finanzas de la empresa y esto se puede lograr mediante fusiones, modernización y desprendimiento de activos, lo que potenciará la ventaja competitiva que en los últimos años ha perdido, se dijo en el primer día de debate sobre la reforma energética en la Cámara de Senadores.

El presidente de Bursamétrica, Ernesto O´Farril Santoscoy, dijo que Pemex no opera eficazmente porque la Ley, la sobre-regulación, el sindicato y la SHCP le impiden a la paraestatal operar eficazmente.

Uno de los grandes problemas que presenta Pemex es precisamente la distribución de combustibles a nivel nacional, la corrupción, el robo y ordeña de ductos han provocado desde 1992 una enorme fuga de recursos que se calculan alrededor de los 12 mil millones de dólares anuales.

Y mientras se legisla en torno a un debate nacional sobre la industria petrolera mexicana, está el análisis de José Luis Apodaca Villarreal, experto en el tema, quien señala que una fuente muy importante para el gasto social del gobierno federal son las ganancias obtenidas de tres procesos en la explotación de los hidrocarburos: desarrollo y exploración de yacimientos; transporte, almacenamiento y distribución, y refinación del crudo.

Contrariamente a lo que expresan el gobierno federal y quienes le apoyan, la propuesta de Felipe Calderón sí es privatizadora, porque plantea transferir las ganancias que generen esos procesos a las empresas privadas, fundamentalmente extranjeras y, de acuerdo con la Constitución, deben ser explotados por Pemex para beneficio nacional, apunta Apodaca Villarreal.

El descubrimiento en Brasil de un yacimiento de crudo que podría ser de los más grandes del mundo, al cual se le conoce como Carioca, ubicado en Cuenca de Santos, y será explotado por Petrobras con beneficio de solamente 45 por ciento. El resto pertenece a dos trasnacionales, la británica BG Group con 30 por ciento de las ganancias, y la española Repsol con 25 por ciento. Podría contener 33 mil millones de barriles de petróleo y gas natural, con una ganancia futura estimada en 1.7 billones de dólares. Brasil es el ejemplo a seguir en la propuesta de reforma energética. De aprobarse, más de la mitad de los futuros descubrimientos en México también deberán compartirse con las grandes trasnacionales.

En segundo término, el senador Labastida encabeza en el PRI la propuesta de “reforma”. Recientemente declaró que Pemex está transportando petrolíferos en camiones pipa privados. Mencionó que sería 14 veces más barato que las empresas privadas construyeran una red de ductos, para que ellos le ofrezcan ese servicio a la paraestatal, pero ¿por qué no propone, para bien de México, que sea Petróleos Mexicanos quien invierta directamente en la red de ductos? Así lo manda la Constitución, independientemente de que toda esa reducción en costos sería a favor del país, añadió el especialista.

Por último indica Apodaca, durante más de dos décadas Pemex no ha construido refinerías, y las condiciones actuales del mercado exigen que México se modernice en este sentido, en la última década se importaron 700 millones de barriles de petrolíferos; en 2007 el crudo mexicano se exportó a 62 dólares por barril en promedio; los petrolíferos se importaron a cerca de 100 dólares por barril. México requiere tres o cuatro refinerías como mínimo, con inversión de Pemex para cada una, de 3 mil 500 millones de dólares. En 10 años generarían una ganancia conjunta de 30 mil millones de dólares, que se destinarían al gasto social. De aprobarse la “reforma” calderonista, puntualizó, esas ganancias serían para los inversionistas extranjeros.

En contraparte y en concordancia con el Consejo Coordinador Empresarial, para el presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, A.C., (IMEF), Federico Casas Alatriste, la iniciativa presentada por el ejecutivo de Reforma Energética es un paso en la dirección correcta para un crecimiento económico adicional, y reconoce que aunque no es la reforma integral que se necesita, coincide con las propuestas que han presentado los ejecutivos de finanzas en los últimos cinco años.

Según el diagnóstico de la paraestatal, la baja eficiencia en procesos de carga y descarga en terminales y refinerías, por falta de infraestructura y capacidad multifuncional, instalaciones y sistemas de medición con rezagos, necesidad de reubicación de terminales, el 57% de la flota con más de 10 años y por último, los altos costos de operación y mantenimiento.

Cabe destacar que la autonomía en cuanto almacenamiento y distribución es de tan sólo tres días en gasolina Magna, de siete días en Premium y de siete días en diesel. En algunas terminales, la autonomía es de tan sólo un día, lo que pone en riesgo el abasto en temporadas de alta demanda.
Pemex Refinación enfrenta serios rezagos en la construcción de infraestructura para el transporte, almacenamiento, manejo y distribución de petrolíferos.

La iniciativa de reforma plantea permitir que las actividades de transporte, almacenamiento y distribución de los productos que se obtengan de la refinación del petróleo y los petroquímicos básicos, pueda ser complementada por los sectores social y privado.

La iniciativa de reforma comprende un régimen administrativo estricto tanto para obtener como para mantener la vigencia de un permiso administrativo. Para ello, se reforman diversos preceptos para incluir una serie de obligaciones a las que estarán sujetos los permisionarios, de tal manera que se asegure una eficiente vigilancia y control por parte de las autoridades administrativas sobre las actividades que, en su caso, realicen los particulares.

En todo caso, con esta reforma se podrá renovar y expandir a la velocidad requerida, la construcción de nuevas refinerías, la red de ductos y, en general, el sistema de transporte, almacenamiento y distribución de petrolíferos y petroquímicos básicos.

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