Narco: vieja disputa
Por Alberto Burgos • 8 Jun, 2008 • Sección: Alberto Burgos, OpiniónPor Alberto Burgos
02 de junio de 2008.-
Hace ya más de cuatro décadas, el entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz respondió con enojo y sorna a una desafortunada declaración norteamericana que acusaba a México de ser trampolín del tráfico de drogas: aquí hay trampolín porque allá está la alberca, les dijo.
De manera episódica, pero sobre todo en las etapas de crisis del tema, las acusaciones mutuas se repiten, y las posiciones de ambos países siguen siendo las mismas.
Ahora tenemos en nuestro país algo más que crisis; la del narcotráfico se ha convertido en una guerra en toda forma, y la escalada de violencia y sangre está a la vista, literalmente, de todo el mundo.
En ese contexto tuvo lugar el reclamo del Presidente Calderón, ante gobernadores estadounidenses, de que en esta guerra el país vecino pone los adictos, y de este lado los muertos.
Que en México también hay adictos, reviró el embajador norteamericano, y no diagnosticó mal. Pero hasta nuestros adictos son un subproducto del mercado vecino. Cuando la droga abunda y los conductos se saturan o tienen dificultades para operar, una salida ha sido crear aquí, en territorio de paso, demanda para los narcóticos sobrantes. En palabras simples, aquí opera el expendio de saldos y segundas.
Pero aunque el fenómeno del tráfico internacional de drogas y las posiciones oficiales vienen de antaño, lo que no ha dejado de evolucionar es la organización y poder de las bandas criminales, que ahora muestran recursos y poder de fuego con los que confrontan al Estado al tú por tú.
Ya sabemos que en México la corrupción ha sido uno de los factores que ha impedido una mayor eficacia y ha permitido el florecimiento de las mafias.
Habría que preguntarse cómo esa misma droga pasa la frontera y se distribuye con éxito en donde –también sabemos— opera el mayor comercio del mundo. Sólo con una corrupción equivalente y aun mayor, indica el sentido común.
De ahí que, a querer o no, una estrategia que aspire a ser exitosa pasa por la cooperación entre las naciones y los gobiernos que toca.
El reto es para los dos gobiernos. Y para todos los del continente. Cuando menos.
Mientras ello no ocurra, la batalla sangrienta seguirá creciendo en intensidad
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