Primero es comer
Por Alberto Burgos • 8 Jun, 2008 • Sección: Alberto Burgos, OpiniónPor Alberto Burgos / Perionotas
26 de mayo de 2008.-
Mientras en el país algunos líderes partidarios y sus seguidores se rasgan las vestiduras para defender lo que queda de la industria petrolera, una carestía mundial de alimentos empieza a golpear el ya de por sí deteriorado nivel de vida de la mayoría de la población mexicana.
Sobre eso no se ha hecho mucho ruido, tal vez porque los peores efectos todavía no se dejan sentir, y porque como en los tsunamis, las reacciones pueden venir cuando las olas ya nos hayan revolcado.
De ahí que el anuncio hecho ayer por el Presidente Calderón para proteger la alimentación popular sea una estrategia preventiva, que por ello mismo resultará más efectiva que andar contando las víctimas luego de la tempestad.
Más a fondo, sin embargo, el país tiene que avanzar hacia una meta abandonada hace decenios, y que en las actuales circunstancias se torna de nuevo urgente.
Decíamos que en el entramado político se lucha por la soberanía petrolera, aunque curiosamente la hemos disipado desde hace años porque una proporción creciente de los combustibles que usamos se importan refinados, lo cual además consume gran parte de las ganancias que la nación obtiene de exportar crudos.
Pero de mayor relevancia resulta la soberanía alimentaria, hace mucho tiempo perdida.
Se importan granos, oleaginosas, leche, carne. Si el país entero no ha dejado de hablar de crisis desde hace varias décadas, en el campo mexicano la postración se ha vuelto irremontable.
Ese rezago profundo es el que debe atacarse cuanto antes, pues la carestía internacional no es un fenómeno transitorio ni se atenuará de pronto.
Por el contrario. Las causas que ayer mismo enumeró el Presidente no sólo no desaparecerán, sino se acentuarán en los próximos años: la mayor demanda de alimentos en los países orientales emergentes, la escasez y altos precios del petróleo.
A ello se auna, en nuestras latitudes, la devaluación del dólar y la cotización de diversas materias primas, entre ellos los alimentos básicos, en referencia con el euro, el cual será cada vez más caro.
En estos temas tendría que centrarse la atención pública, si no estuviera contaminada por los poderosos intereses políticos, electorales y partidarios.
Pues, como reza el viejo dicho, primero es comer que ser cristiano.
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